El cáncer de hígado se basa en un crecimiento descontrolado y maligno de las células hepáticas, siendo el tipo más común dentro de este tipo de cáncer el carcinoma hepatocelular que se origina en los hepatocitos. Esta es la tercera causa de muerte entre las diversas muertes por cáncer en todo el mundo. Esta patología ha incrementado, siendo más notoria en los varones y tendiendo a desarrollarse tras los 60 años de edad.
Entre las principales causas que generan esta enfermedad está el cáncer metastásico, es decir, aquel cáncer que se origina en una parte distinta del hígado, pero finaliza llegando a esta porque hace metástasis. Además, hay diversos factores de riegos como el consumo de alcohol, infecciones de hepatitis B o C, la obesidad, la diabetes, la cirrosis.
El carcinoma hepatocelular se diagnostica a través de imágenes por resonancia magnética, asegurándose de los resultados mediante una biopsia y evaluando la disfunción del hígado con un análisis del hígado. Esta enfermedad no puede percibirse a través de sus síntomas porque no tiene ninguno específico. Algunos de los síntomas que manifiesta es dolor abdominal, disminución del apetito, aumento del cansancio, ictericia o reducción del peso.
Se distinguen dos tipos de tratamientos para este cáncer los cuales dependeran de la situación (etapa en la que se encuentra el carcinoma) para el empleo de uno u otro método. En las etapas tempranas se emplean los tratamientos curativos, siendo el caso de la cirujía, transplante o la ablación, proporcionando más de 5 años de vida. Aunque, al encontrarse en una etapa avanzada se emlean los tratmientos no curativos (embolización, quimioteraoia) que otorgan unos 2 años de vida, ya que es imposibe de curar.
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