La biopsia es la obtención de cualquier material procedente del organismo vivo, como es el caso de los tejidos, para la realización de un examen microscopio y de esta forma obtener un diagnóstico fiable. Biopsia tiene un origen etimológico que procede de bio (vida) y opsis (visión). Esta técnica se trata de un procedimiento de cirugía menor que se puede llevar a cabo con un bisturí o con la utilización de un sacabocado. Además, el tipo de biopsia que se lleva a cabo dependerá del diagnóstico que haya planteado el clínico.
La selección del sitio donde se desarrollará la biopsia es una tarea de gran importancia que la desarrollará un dermatólogo especializado ya que esto influirá en la obtención de un diagnóstico fiable. Se realizará en una lesión desarrollada, ya que estas lesiones completamente constituida nos proporcionan una mayor cantidad de información.
En los tumores la biopsia se realizara en los bordes evitando realizarla en la zona central ya que esta zona podría generar un falso diagnóstico ya que tiene lugar una menor actividad, necrosis e infección que altera y dificulta obtener el verdadero diagnóstico.
Una vez obtenido el fragmento deseado se deberá de introducir de forma inmediata al líquido fijador con la finalidad de evitar la autólisis y estabilizar las proteínas. A día de hoy no existe un fijador que se considere ideal, aunque hay uno que tiene un gran uso por los profesionales que es el formol, el cual es barato, rápido y eficaz. Esta mezcla se debe de realizar en un frasco donde haya espacio para ambos componentes sin la necesidad de aplastarlos. Se aplicara un volumen que sea 10-20 veces mayor al del fragmento extraído, el cual debe de tratarse con delicadeza y asegurarse de que acabe en el líquido fijador.


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